Un teléfono y una tableta sobre una mesa oscura.

Apps: nativo, multiplataforma o web, según el caso

Una app de empresa sirve cuando clientes o el equipo necesitan usarla de verdad: en el teléfono, con pagos, avisos o datos que ya viven en tu ERP o CRM. No vendemos un framework; se elige nativo, multiplataforma o web encapsulada según dispositivos, tiendas y vida útil.

¿Nativo, multiplataforma o web?

Nativo cuando el hardware, las tiendas o la vida útil lo piden. Multiplataforma cuando el mismo flujo vale en iOS y Android y no hay que pelearse con el dispositivo. Web encapsulada —o una PWA— cuando el usuario es el equipo y el canal es el navegador. El prototipo de parte sin tienda cubre ese último caso; no se vende como app entregada.

¿Cuándo no hace falta una app?

Cuando el trabajo cabe en una web que se usa en el móvil, o cuando el sistema de gestión ya se adopta. Si el caso es de clientes, pagos o escaparate, la app tiene que ganarse el sitio. Si es de técnicos en ruta, el teléfono es el lugar de trabajo: abrir, rellenar, enviar.

¿Qué se conecta detrás?

La API lleva el parte o el pedido al sistema que ya existía. Primero el uso, después el puente. Si falla, avisa. El interlocutor de la app y el de la integración es el mismo.

La ficha de apps móviles explica el enfoque. Un caso de partes en campo está en Partes que se cierran en el sitio.

Más guías